Nunca
entendí por qué lo hicieron. Tantos me humillaron, tantos me golpearon, tantos
me insultaron, tantos me dejaron solo… Nunca entendí qué fue lo que les hice.
Pero si sé cuál fue mi error: creer que abrir mi corazón y demostrar mis
sentimientos sería el camino para la felicidad. Ahora veo que no era más que un
patético cobarde… Nadie más me dañaría, nadie más se atrevería a desafiarme,
por nadie más me preocuparía, y nadie más vería mi corazón. Ahora, el mundo iba
a pagar por la Bestia que había creado. Solo aquellos que pudieran ver bajo
esta piel, serían merecedores de mi afecto.
Entonces
apareciste, Bella, con tu luz iluminando la oscuridad que infectaba mi alma. Poco
a poco, momento tras momento, charla a charla, fuiste descascarando mi armadura.
Volví a sentir ese calor en el pecho, esas mariposas en el estómago, y claro
está, ese dolor que me había jurado no volver a sentir. Pero no es tu culpa;
fui yo el descuidado que se enamoró.
Tantos
años resguardé mi corazón, que se olvidó de cómo demostrar amor… Espero que, al
menos, esta sea una simple forma de hacerlo. Seguramente, muchos ya te han
dicho las mismas palabras… Pero créeme, las personas frías son las más sinceras
al expresar sus sentimientos.
Contigo dejo
de sentirme solo, sé que puedo confiarte todo, nos divertimos, y siento que me
entendés mejor que nadie. Entonces me pregunto, ¿qué nos impide estar juntos? ¿A
caso no temes a la soledad tanto como yo?
Quizá tú
me entiendes, quizá también estás cansada, quizá me conoces, quizás también sueñas,
quizás también crees en los cuentos de hadas, tal vez confías, tal vez también
esperas, tal vez me quieres, tal vez me valoras, tal vez derramaste una lágrima
por mí como yo las derramé por ti… O, simplemente, tal vez solo soy un imbécil,
tal vez solo me ilusiono, tal vez nunca llegues a sentir por mí lo mismo que yo
por ti… Y tal vez yo no pueda vivir con eso.
Me gusta
creer en que existen los besos de amor verdadero… Siento temor al dejar mi
coraza de oscuridad, pero es mayor la felicidad que siento a tu lado. Por esto,
resguardaré mi primer beso, esperando que seas tú quien me lo dé, antes de que
caiga el último pétalo. Si algún día llegas a amarme como yo te amo, me librarás de mi
maldición.
Pero
seamos realistas… ¿Quién podría amar a una Bestia?

