Pensar que un día fui
Una mariposa carmesíQue con dos alas
Surcaba libre el cielo azul.
Pero el destino me obligó
A arrancarme una
Y así ya nunca
Podré volver a volar.
Pensar que ahora soy
La mitad de un roto corazón.
Si lloro, merezco ahogarme
Porque fui yo quien lo partió.
Regresa a mí…
¡Regresa a mí!
Palabras que escribo
Con tu sangre en el viento.
Ni mil vidas valen más
Que la mínima posibilidad
De llegar a salvarte.
Te vi de lejos
Perder tu vida
Y con ambas
No puedo cargar.
Quisiera hoy poder
Estar de nuevo frente a ti
Y que me dieras como antes
Esa cálida sonrisa.
Sabes que yo siempre
Permaneceré junto a ti
Como triste y hermosa
Mariposa Carmesí.
Pensar que ahora soy
Un trozo de un roto corazón.
No es el mío el que herido está
Sino el tuyo el que sangra.
Regresa a aquel…
¡Regresa a aquel!...
Pasado en donde
Se escondió tu sonrisa.
Despierta ya de este sueño.
No puedes vivir
Por siempre como un reflejo.
Si te dejé
Es que confiaba
Tuvieras la fuerza
Para poder volar.
“Traté y traté
Mas no logré volar.
Mis alas carmesí
Rasgadas están.
¡Ven!
Ayúdame a seguir”.
Creo escuchar decir
A tu roto corazón.
Mis brazos te guardarán.
Se convertirán
En polvo de estrellas
Para tus noches iluminar.
Nunca me apartaré
Así que no llores más.
“Regrésame…
”¡Regrésame!
A aquella soleada tarde
Cuando fuimos al patio a jugar.
“Despiértame…
”¡Despiértate!
¿No ves cuánto sufro
Cuando te veo llorar?
Convencerme
Ya es inútil.
No dejaré de creer
Que hubo alguna solución.
Hoy quisiera
Que volvieras
Para así juntos
Empezar a volar.

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